
lunes, 18 de agosto de 2014

domingo, 27 de julio de 2014
La loca

lunes, 21 de julio de 2014
Soliloquio
Anoche tuve una pesadilla. O un sueño. En principio fue de terror. Porque hubo un sueño adentro del otro, en el que creí que me había despertado a mí misma con ese grito. Había llegado la calma de salir del pánico, pero lo imposible volvía a ocurrir y el horror me ahogaba dos veces. jueves, 17 de julio de 2014
"Preferiría no hacerlo"...
En el subte, una chica recibió una llamada. Atendió y dijo:
- Te juro que estaba pensando en vos. Te iba a llamar pero justo... Me pareció una mierda... Eso está más que claro, boludo... Pero me da bronca, que la mina te agrega y... Odio esas cosas de hombre... Que agregan a la amiga de una mina con la que estuvieron...
En el trabajo, una colega me dijo:
- Me separé. Sí, sí, no daba para más. Es que le encontré un ticket de un telo en el saco. Me dijo que no era de él pero... Bueno, es obvio.
Meses después, la misma colega exclamó:
- ¡Me arreglé! ¡Nos casamos!
Mi pariente preferida no hace mucho me dijo:
- No, yo ya no espero nada de él. A veces no quiero que venga. Arreglamos todo y cuando llega la hora, no tengo ganas. Y me da bronca, porque prefiero hacer cualquier otra cosa, pero le digo que sí. Lo sigo viendo porque no tengo a nadie más. No tengo ganas de conocer a nadie. Si lo dejo a este, me quedo sola. Y de última, prefiero malo conocido que bueno por conocer.
Y yo, yo... Preferiría no hacerlo.
viernes, 18 de abril de 2014
Catupecu Machu Revisited
jueves, 6 de febrero de 2014
Ella(s)
Ella es la hermosa a quien la naturaleza le ha dado favores que a mí no. Ella se esfuerza muy poco por ser quien es y no parecen hacerle falta guerras internas de la envergadura de las mías para ser amada, ni mucho maquillaje, y hasta ni siquiera pensar mucho para confirmarse a sí misma.
Mientras yo charlaba con esta mujer, llegó Mariana. Su nombre, su figura y su talento me son inolvidables. Me saludó como si fuera la primera vez que me veía en su existencia, cuando era en realidad, quizá, la sexta. No le generé impacto alguno. No me registró. Interrumpió la charla y todos los ojos del lugar fueron para ella. Para colmo, nos mostró en su celular la sesión de fotos que había hecho para su book. Yo sentía cómo mi cuerpo, mis victorias y mis gracias descendían en un ranking espiritual hasta hacerse invisibles. Como cuando Sol baila cerca de mí, con su pulposidad y fluidez. Aun si llegara a la clase de danza sin maquillaje y vestida como un vagabundo, la atención caería a sus pies. Como fue cuando Rocío, con su "Rocío tiene ángel" conquistó los corazones de los padres cuyo respeto ni había podido yo conseguir el año anterior, incluso sin amar su profesión o a los niños tanto como yo. Como Mariví, que tiene onda. ¡Onda! Onda dada por la Vida misma, que se pone de manifiesto en ella todo el tiempo, dándole un aura irresistible mientras uno se hinca mentalmente al piso a pedir un centavo de ese encanto. Ellas me reducen a sentirme un grupo de células que todavía tiene que tomar muchas vitaminas para estar a la altura de las circunstancias.
Luego me alejo de ellas y ya no las recuerdo. Voy a los lugares donde yo soy reina. Me quedo en soledad con las impresiones que me dieron. Vuelvo a todos mis éxitos y pienso que no soy tan genial; pero ellas tampoco. Las menosprecio si pienso que nada les cuesta, que no han ganado sus atributos después de grandes esfuerzos. No las conozco, en realidad. Luego, me reconcilio con ellas y conmigo. Las acepto como grieta para ver que no hace falta ser la mejor. O que no se puede ser la mejor. De mis antiguas tardes de terapia rescato que mi psicóloga decía que vivir para ser la mejor era un peso muy grande. Sabiendo que no lo soy ni lo seré, mis demonios de adentro dicen que tiene que haber un modo de perfección alcanzable y que hay que ir por él. Y es así como desconozco lo que es estar en paz.
domingo, 26 de enero de 2014
Un puñado de fracasos
Un día nos encontramos cara a cara. Éramos un puñado de personas de las más variadas edades y fisonomías, que cualquiera desde afuera podía sentir confusión al tratar de definir qué clase de experiencia podría habernos unido en la vida. La pasamos muy bien. Tanto que nos encontramos varias veces más. Durante toda aquella luna de miel, jamás consideramos ser un puñado de fracasos que se juntaban a consolarse mutuamente de lo que podría haber sido un proyecto de vida mejor.
Poco tiempo después comenzó a destaparse la mugre. Mugre bajo las uñas, bajo la ropa, en la cabeza. Sin escapar a los escándalos clásicos, comenzamos por lo sentimental: separaciones y luego, engaños. De a poco fuimos consolidando el elenco de una telenovela digna de las 14:00 por Canal 9. Trabajos mal pagos, la insoportable paternidad, matrimonios sin fuego (o soledad incurable) y estudios truncos. Todos nos destacábamos en algún fracaso de esos.
El idilio amistoso duró alrededor de un año. Después, la mugre fue ya imposible de asear.
Cada vez que veo grupos como esos en Facebook o Twitter o en el chat del Scrabble on line, siento pena por ellos. Sé qué son y qué mochila llevan. Porque sé qué fui y qué mochila llevé. Sigo acarreando algunos fracasos, pero otros ya los sorteé. Afirmo mi mochila sobre la espalda y sonrío al sentirla más liviana que entonces.
sábado, 9 de febrero de 2013
El tierno burgués que todos llevamos dentro
Pero hay otras ocasiones en que el sentimiento me inunda y obsesiona por días enteros. Pongo este volante como representación de esos momentos, aunque en este caso lo conservé por interesarme el servicio que ofrece. Quisiera contar sobre un volante que me fue entregado por una muchachita en Bialet Massé, provincia de Córdoba. La disposición de sus gráficos a todo color era horizontal. En él se mostraba una esfera hecha de rejas, a la que cualquiera llamaría La Esfera de la Muerte, y la imagen rezaba "Vértigo". Al costado, un ilusionista sostenía una mujer, también en posición horizontal, en el mismísimo aire. El circo promocionado lleva el nombre de Sathany. La primera reacción al leer el nombre fue la risa, ya que lo relacioné con el Diablo. Del reverso, las letras eran azules. Usaron la tipografía de Disney para anunciar que sus shows están al nivel del parque de Miami que los niños tanto anhelan. Afirmaban que en caso de lluvia hay doble función. Y a un costado, como si fuera lo menos importante, recomendaban "No deje de verlo". Me trataban de usted, con sumo respeto. Prometían demasiado. Pretenciosos, me dije, pero guardé el volante.
Vuelta a Buenos Aires, lo encontré en el bolsillo de mi mochila. Aplastado. Sentí que mi trato al volante era una completa falta de respeto a la dedicación que aquel grupo circense había puesto en promocionar su espectáculo. Releí la propuesta y acabé por sentir autodesprecio. ¿Por qué no fui a ver su show? Sin importar el estado del clima, sin importar si eran o no pretenciosos. Decidí abrochar el volante a mi diario íntimo y maldecirme por no haber formado parte de lo que es el Disney argentino. Esos motociclistas que arriesgan su vida, en caso de lluvia, dos veces por día, a quienes nunca conoceré, cuyas virtudes no presencié. Esa mujer flotante que se pone en manos de un mago, cuyo cuerpo jamás veré levitar. Mickey y el Sapo Pepe por tan sólo $39 la platea menor. ¡Los mejores payasos chilenos! ¡Bailarines de malambo! ¡El Péndulo Fantástico! ¡Perdón, Circo Sathany! ¡He subestimado tu gloria y tus esfuerzos! ¡Me burlé de tu nombre y tus atracciones! ¡Cinco mil veces, perdón! Debí haber formado parte de todo tu esplendor. No conlleva un solo gramo de ironía mi comentario. De veras siento asco por haber salteado esta visita obligada, como si se tratara de ir a la costa y no pisar la arena en la playa. Tantos talentos reunidos para recibir aplausos y yo, consumiendo música y tragos en un bar temático, o jugando Tutti Frutti con categorías exóticas en el departamento. Con las cejas entornadas en señal de pedir piedad, escribo estas líneas. ¿Y si fueron muchos los que, al recibir ese volante, subestimaron sus proezas? ¿Y si las funciones contaron con un máximo de 40 espectadores? Jamás podría perdonarme que el circo abandone la actividad por culpa de la necedad de la audiencia.
A veces me sucede también con locales ubicados en calles donde su fracaso es seguro. Paso por su puerta y deseo cruzarla para confirmar mi apoyo. Pero no lo hago. Luego veo el cartel de "liquidación por cierre" y siento una honda pena. Eso da paso al cartel de "se alquila" y presiento la angustia por el emprendedor que lleve su propuesta a ese local y deba, inevitablemente, ver su derrota. Quiero gritar y advertir "¡No es buena zona para un comercio!". Pero nada hago. Y el ciclo se repite ante mi impotencia.
Después miro el cielo y me imagino el espacio sideral y los satélites, y voy más lejos, hasta Plutón, el pobre planetoide desplazado del Sistema Solar, y sé que ni siquiera mis problemas de niña eternamente enamorada del amor son relevantes.
viernes, 27 de abril de 2012
Estoy que me muerdo por contarte que...
...te quiero. Pero no es eso. Es un poco más. Es que te amo. Pero no. No es eso porque otro día amé a alguien y no era así. Bah, no sé lo que es. Me despierto ahora con los labios manchados de sangre dura. Cuando la lavo, veo que lo que pasó es que me mordí mientras dormía. Pienso: si me siento alegre, si digo que tengo todo cuanto quiero, ¿por qué esta tensión? Debe ser el cuerpo cansado, el poco descanso, la cama berreta. Pero no. Es que estoy que me muerdo la lengua por decirte que te adoro. Estoy que me desangro por sacar el secreto del placard. Hace mucho que te quiero. Te quiero desde la época esa en que me querías vos a mí. Hablamos una noche de cosas para hacer juntos. Las terminé haciendo con otros. Igual, no es igual que no seas vos. Y, además, ¿por qué vos? Si sos el más convencional de los mortales, si ya sé que me mentirías, que me plagarías el camino con tus no. Igual, te quiero. Pienso en vos muy fuerte. Siempre. ¿Es nada más la carne? ¿Es, apenas, el cuerpo? ¿Vos pensás fuerte en mí? Arrodillada y desprolija, te confesé que estaba emocionada. No te asustes. Es nada más que te quiero así de fuerte. Bueno, dale, asustate. Si total, sentirse enamorado da terror. Y yo hace mucho que te quiero. Y que no tengo cuanto quiero.Me faltás vos.
viernes, 23 de marzo de 2012
El click

martes, 7 de febrero de 2012
No lo puedo creer
Increíble.
Ya veré de qué otras felicidades voy a escribir pronto.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Balance 2011: Gratitud
El egocentrismo (o en este caso, homocentrismo) nos hizo alguna vez, como raza, diseñar esquemas para medir el tiempo. El humano no soporta que haya cosas que no puede manejar. Y como no puede manejar el tiempo, le puso una jaula que todos conocemos como calendario. El calendario tiene un principio y un final. Y eso es lo que usamos para empezar ahora con los saludos y buenos augurios para el año que comienza. No es nada el fin de año; es una convención absurda e injustificada. Sólo se justifica, creo yo, en la naturaleza de lo que no podemos controlar.
Hecha esta introducción, quiero expresar mi agrado por este momento. Me gusta sentir que el calendario destruye algo y que, en el mismo acto, da a luz. Este año, que el calendario que yo uso llama 2011, trajo cosas buenas y malas. Y me gusta aprovechar este momento para volver sobre la huella (sin borrarla, Fer Ruiz Díaz) a analizar lo sucedido.
Ahora, por ese deleite que me provocan los rankings, voy a acomodar en una cuenta regresiva lo mejor y lo peor de mi 2011:
LO PEOR
5 – LOS SIGNOS IMPLACABLES DE LA EDAD
Hoy me desperté y me encontré cansada, como si hubiera bailado durante toda la noche. Pasé a la ducha y me encontré más celulitis y estrías en las asentaderas. Ya había estado mirando fotos de tres o cuatro años atrás sólo para darme cuenta de que he crecido. Bueno, no: he envejecido. Tengo 32 años y graves problemas con el paso del tiempo, de nuevo, aquello que no podemos controlar. Me asusta la idea de convertirme en una pendevieja conforme avancen los años. No sé a cuántas cosas seré capaz de someterme para esconder la vergüenza de la vejez: tintura, intervenciones quirúrgicas, más cremas, más ropa adolescente. Sólo pido que cuando vean que se me está yendo la mano, avisen.
4 – LA PARTIDA DE ELIANA A VILLA CARLOS PAZ
Ya sé que mi amistad con mi mejor amiga no termina en esa mudanza. Pero voy a extrañar mucho esa posibilidad de “¿Vamos a tal lugar?”, “Salgo y paso por tu casa”, “Venite a casa, de última no hacemos nada y nos escabiamos acá.” Los rankings que hicimos, los chistes, los tuits, las risas, las cenas, las juntadas, acá o allá. Todo eso deberá esperar más de lo normal y eso me entristece. Además, es de las pocas amigas que tengo en la vida. Elu, mi golpha, ¿quién podría ocupar tu lugar? Nadie; es por eso que nos deseo la amistad más eterna que se pueda tener. Que todo lo que deseás esté en Córdoba y lo encuentres fácilmente. Te quiero con todo y espero que mi deseo se haga realidad.
3 – LA ENFERMEDAD
Me he enfermado muchas veces durante el año, a veces con recaídas demasiado prontas y otras veces, curándome con lentitud. Sin embargo no son mis resfríos y alergias lo que me irritó tanto, sino que le haya tocado a mi abuela Chichí cargar en la espalda (o en el cerebro) una enfermedad degenerativa. Saber que no hay nada qué hacer es una real mierda. Abuelita, te amamos mucho todos y esto nos rompe el corazón. Haremos siempre todo lo que podamos para mejorar tu salud y mantener tu sonrisa.
El puesto número 1 de mi odio total se lo lleva la falta de Internet. Tener que subir esta entrada en un cyber me genera más náuseas que cualquier otro problema. Saber que la culpa de esto no es mía sino de una vecina hija de mil putas agrega mucha peste. Que mis intentos de resolver la situación sin dramatismo se demoraran tanto me demuestra lo cobarde que soy y cuánto debo aprender a pelear por mis derechos sin violencia. Es difícil, pero seguiré trabajando en resolverlo. Como tengo que resolver también una persiana trabada a la mitad de la ventana, pérdidas de agua en el inodoro y en el aire acondicionado y otras cosas ufa que me harté de tolerar.
1 – LAS CANCELACIONES
Me he inscripto a tres cursos de danza que mi corazón danzaba por llevar a cabo, todos ellos cancelados. No hice a tiempo a anotarme a ningún plan B para poder seguir adelante con mi pasión por las coreografías. Pero esto no fue tan malo como que TODOS los hombres a los que me acerqué este año, en algún momento han cancelado sus encuentros conmigo y en más de una oportunidad. Ya dijera mi querido amigo Rodrigo Ramos: “Una vez, shame on you. Dos veces, shame on me.” También deberé seguir buscando cuál es el error que cometo cuando eligen otra cosa antes que a mí. Creo que la cifra se eleva a veinte cancelaciones en estos doce meses. Me han hecho llorar, malditos. A repensar esto para el 2012, Nadita.
LO MEJOR


Bandas muy esperadas como Limp Bizkit o System of a Down. New metal, como también el de Disturbed. Metal de la Vieja Escuela de la mano de Megadeth. Puro pop pasional gracias a mis eternos Backstreet Boys. Alegría local a cargo de la F.A.F., Catupecu Machu y Massacre. Si bien hubo grandes propuestas que dejé pasar (como GN’R o Britney Spears en La Plata), aquellas citas que pude presenciar me colmaron y alegraron enormemente. Buenísimos shows y de bandas geniales. Que el 2012 me traiga más distorsión y discos lindos con giras latinoamericanas.
3 – BUENA ONDA LABORAL
Cuando me echaron del trabajo el año pasado, me fui de esa oficina con la certeza de que era por algo mejor. No me equivoqué. El colegio en el que trabajo ahora se parece muchísimo a la visión de la educación que tengo y el personal que trabaja allí parece verlo de la misma manera. Desde mis paralelas, Daiana y Mariela, hasta los maestros del primer ciclo con quienes compartí más cosas: Diego, Silvia, Adriana, Johanna y Cristina. Los de segundo ciclo mostraron la misma simpatía en todo momento. Llegar a la mañana a la sala de maestros y compartir mates incluso con la vicedirectora me pareció sorprendente, al venir de un lugar con visión pseudofascista y segregadora. Hemos salido de copas, de boliche, de almuerzo, de mateada; laburamos con todo, hombro a hombro, y agradezco la bienvenida. Docentes, directivos, secretarias y personal de maestranza. Ustedes hacen del laburo algo lindo de hacer.
2 – LA MUESTRA DE TEATRO
Tras tres años de concurrir con asistencia casi perfectaa mis clases de teatro con un compromiso enorme, al fin se produjo la muestra de trabajos anual de La Hormiga. Fabi se puso las pilas y nosotros también para poder hacerlo posible. Me prendí a cuanto papel me ofrecieran y terminé teniendo tres personajes. Fui una esposa paranoica, una nadadora independiente y una amante traicionera. A pesar del cierre del grupo al que asistía, fui bienvenida por el equipo de trabajo de los lunes y juntos logramos una muestra dignísima. Gracias Nacho, Charly, Juan, Laurita, Mariana y Luli por un año de lindas escenas, improvisaciones y buenos ratos.
1 – LOS CHICOS
Los chicos, los niños, los pibes. La gran razón por la cual hago lo que hago. Cada vez que los veo sé que elegí bien mi profesión y que no debe haber otro laburo que traiga tanta alegría. Pienso en ustedes y me emociono. Es tan hermoso descubrirlos, lo que habita sus mentes, sus corazoncitos. Estar a cargo de enseñarles contenidos jamás me detuvo de enseñarles a reirse, a compartir lo que son dentro y fuera del colegio, a jugar por jugar. Cuando ustedes están dispuestos a recibirme, me hacen la maestra más feliz del mundo. Y soy una nena de nuevo, tengo la edad de ustedes, y me río y me olvido de la estupidez formal de haber crecido. No entiendo otra forma de enseñar que no sea desde el cariño profundo. No conozco a nadie que haya enseñado exitosamente sin amar a los alumnos o a su tarea. Yo los quiero más a ustedes que a mi profesión. Cada vez que me siento a trabajar es pensando en hacerlos mejores alumnos y personas. Soy su fan, son mis ídolos, los adoro. Los chicos del colegio actual y de los anteriores me han dado muestras impactantes de su cariño y no encuentro más palabras para expresar mi gratitud y contento. Chicos, son todo. Deseo que siempre estemos unidos.

He cometido más errores que aciertos y sentí su peso más fuerte que el año anterior. Fueron muy potentes la soledad y el desaliento. Pero tampoco nunca había sentido tanta gratitud: por ser capaz de ver los errores, que es un buen comienzo. Aún me falta encontrar la sabiduría para saber qué hacer con ellos; por el amor que recibí de algunas personitas, que a pesar de la distancia me hicieron saber que sigo en su corazón y en sus pensamientos; por la apertura de varias personas a recibirme tal como soy, así de torpe con todo; por aquellos aciertos que sí hubo y que quienes los vieron, fueran capaces de marcarlos. Los quiero y les doy las gracias: mamá, papá, Sabri y David, mis abuelas, mis primos Mac, Job y Claudio, los Medina, los Tapia, simplemente por ser mi familia. Los elegiría si me dieran la opción. Elu por siempre y por todo, Seba N. por tanto, Meri, Sami, Rox y su familia, Rodrigo por el metal, Sofi F. por estar siempre, Dani P. por charlas entre puchos y mates, Martín B. por sus sms de “todavía me acuerdo de vos”, Tobi y Seba, Silvia L., Mabel, Nelson, Pame P., las familias de mis alumnos de antes y de ahora, a mis niños todos. Gracias, gracias, gracias.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Extrañarlo todo
Hola, blog.
Extraño mucho escribir en vos. Ir contando las peripecias de esta caca de vida que me tocó este año era una de mis pasiones cotidianas. Recuerdo la delicia de contar cuántas entradas mensuales hacía y cuáles de las pestañas se agrandaban más. Siempre ganaba "hoy". Y ahora la voy a engrosar açun más.
Me urge hacer el balance anual pero lo voy a dejar más para fin de mes. Tengo tanto qué declarar, por ejemplo, que me autoproclamé Miss Cancelación 2011, por la cantidad de veces que los flacos me dejaron de garpe. Como el viaje que me pegué el otro día fumando boludeces sin haber morfado. Como lo mucho que quiero a mis alumnos y los chistes que hacen, sobre todo Facundo, que se lleva mi cariño especial. Como lo boluda que me siento cada vez que vuelvo a sonreir ante los ojos de quien me decepcionó. Como lo mucho que se puso a llover ahora mismo y no entiendo nada. Como el pucho que me estoy fumando mientras tipeo. Como las cosas que veo en los bondis. Como los poemas que anduve escribiéndole a estos tipitos. Como los recitales que estuve viendo (System of a Down, Disturbed, Megadeth, Catupecu Machu) y las ganas que tengo de volverlos crónica. De cómo ahora no hay en el laburo más que las chicas de limpieza y yo, y que me llevo muy bien con ellas. De cómo extraño a amistades que no veo hace rato. De cómo lamento que Elu se vaya a Carlos Paz. De cómo vibro y dejo de vibrar. De cómo Sebastián salva las papas de mi ego rengo. De cómo el mundo sigue dando vueltas y yo sigo queriéndome bajar. De cómo planeo unas vacaciones que seguro no se darán. De cómo me duele la espalda en ese futón malvado que hace las veces de cama desde hace dos años. De cómo no me pude comprar el sommier porque siempre prorizo alguna pelotudez. De cómo no soy ni la prioridad de mi padre. De cómo extraño que me visite mi madre. De cómo mi abuelita se enfermó de esa enfermedad de mierda. De cómo tuiteo y me dejo atravesar por tuits de otros, ayudándome a entender algunos sucesos banales y no tanto. De eso.
No hay imágenes porque bloquearon Google Images acá. No hay crónicas porque la vecindad bloqueó la libertad de elegir empresa de Internet. No hay muchas sonrisas porque no tarda en aparecer lo que las opaque. No hay mucha tristeza porque nada es tan terrible.
lunes, 31 de octubre de 2011
Crisis
Y fue esta mañana que encontré la palabra para describir mi estado actual: crisis.
Crisis en las comunicaciones. Las cibernéticas y las humanas.
Estoy posteando desde el trabajo porque sigo sin lograr que me puedan instalar Internet en mi casa. Mi tío comentó a mi madre que estoy reaccionando ante esta dificultad como si fuera lo peor que me puede pasar en la vida y, no, no es lo peor, pero para alguien a quien nadie la saluda cuando entra a la casa, tener Internet se me hizo habitual y perder un hábito jode. Un montón.
No estoy encontrando los momentos para compartir la alegría con mis amistades. Lo único que logro compartir son críticas, malas opiniones, disgustos y relatos de cuán mal me va. Aburro. Y porque aburro me aíslo. Y cuando me aíslo, los extraño. Sin embargo, lo único que tengo para compartir ahora es caca.
Le pongo las fichas a algunas personas porque creo que valen algo o que podrían ser dignos de que les dedique todo el amor que tengo saltimbanqueando en mi corazón para dar. Pero son inmaduros, olvidadizos, dormilones, desamorados o están duelando a otra. El problema es tanto mío por poner ganas a cosas sin sentido y tanto del otro por hablar al pedo. No es la primera vez que me quejo de que los tipos hablan al pedo.
Me ponen las fichas personas que, por algún u otro motivo, no pueden conseguir mi amor, ese que tengo todo apretado torpemente acá dentro de mí. El caos que impera en esta casa de concepciones revueltas no los deja entrar. Y claro, pasan los que están en caos y ven por qué ventana se puede entrar. Y pasan a ver. Ninguno pasa a quedarse.
Termino la jornada laboral y no tengo energías. Tengo que ir a teatro y apenas leí el guión de la escena que tengo que pasar por primera vez hoy. Ayer fui a un curso de coreografía que esperé por largo tiempo, y al que elegí por sobre otro que está funcionando bien, y resultó que no había nadie. Se canceló y no me enteré. Esto sólo aumenta mi conclusión nefasta de que no se puede confiar en nadie.
Mi crisis es que ya no tengo ganas de creer. Durante 31 años me convencí a mí misma de que ciertas cosas valían la pena. Estoy en crisis con el mundo porque una grieta se abrió y de pronto pude ver que las cosas son horribles. Huelen bien, saben bien, se ven bien, pero son artilugios, trampas para que uno muerda el anzuelo y lo pesquen las mandíbulas del malestar. O del dolor. O del sufrimiento.
Afortunadamente (una fortuna hay, al menos) no estoy sufriendo. Mi viaje es el de la decepción y la falta de entendimiento. El nopodermiento witoldiano. La pérdida absoluta de la sorpresa y la ilusión de que ciertos sucesos puedan resultar en algo bueno. Y me muero de ganas de cosas buenas.
Dice Seba que estoy eligiendo mal los caminos. Dice Vale que son rachas. Dice Elu que soy demasiado intensa. Dice Catupecu Machu en
una de sus últimas canciones un par de frases con las que me siento envuelta y hecha a medida: "y al final camino solo / y aunque dé vueltas, no hay vuelta atrás. / Son las cruces de un cementerio / las que nos hablan y cuentan / que estamos acá"Estamos acá. Se murieron varias cosas. Esas cosas me dicen quién soy y por qué. Y aunque le busque sentido a mis sinsentidos, no lo voy a encontrar. No se puede resetear. Y, tal como el enfermito social que se siente mejor ante un monitor que ante la vida misma, yo también camino sola.
Y confieso que extraño ver las huellas de un otro amado al lado de las mías.
viernes, 2 de septiembre de 2011
En busca del duende
Estoy enseñando poesía. El valor poético. Metáfora, comparación, personificación, imagen sensorial. En 2do grado. A nenes de 7 años. "Qué quilombo", podría decir cualquiera.lunes, 29 de agosto de 2011
Happy birthday, Michael
Remember, Mike?domingo, 21 de agosto de 2011
Día del Niño
Hoy me comporté con plena inmadurez. jueves, 18 de agosto de 2011
161º aniversario de inmortalidad
En el trabajo, me tocó hacerme cargo del acto en conmemoración a la muerte de José Francisco de San Martín. Mi sentido homenaje salió más que hermoso y lo que quiero compartir es el discurso que escribí y leí con pasión. Hoy, 17 de agosto, se cumplen 161 años de la muerte de José Francisco de San Martín. Pero hay otra manera de conmemorar esta fecha: podemos decir que pasaron 161 años desde que el Gral. San Martín pasó a la inmortalidad. Sí, era humano, un mortal como todos nosotros, pero hay muchas razones para considerar a este hombre como inmortal.
La inmortalidad de Don José está en su crianza, cuando jugaba con los guaraníes sin discriminar a ningún niño que quisiera jugar con él. Está en su coraje ante los ejércitos de Napoleón, cuando era un chico de 12 años, ganando condecoraciones por su desempeño. Está en su inteligencia, cuando gastó horas y horas de su vida pensando en el mejor modo de vencer a los realistas en toda Latinoamérica. Está en su osadía, cuando desafió a las montañas, al frío, a la nieve, a la adversidad, y en menos de un mes estuvo del otro lado de la cordillera de Los Andes. Está en su humildad, cuando rechazó los cargos que le ofrecían por sus hazañas. Está en su perseverancia, cuando todo apuntaba al desaliento y su temple inspiró a hombres y mujeres. Está en su visión, cuando soñó con una América libre y demostró cómo lograrlo.
La libertad. Qué sueño tan hermoso. Comenzó a gestarse en 1810, gracias a los ideales de los revolucionarios, y continuó hasta convertirse en una misión de vida o muerte para el Gral. San Martín. Ni bien supo que las Provincias Unidas del Sur habían destituído al Virrey Cisneros, decidió abandonar los ejércitos españoles para unirse a la emancipación. Pero los sueños grandes como la libertad de nuestra nación eran chicos para él. Él tuvo sueños enormes. Y propuso como meta aquello que muchos temían tanto: la libertad más absoluta del yugo español. ¡Qué miedo da la libertad! Ser libre es ser centinela del propio destino; es responsabilizarse de las decisiones que se toman. Ya no hay otro responsable de lo que nos pasa cuando somos libres, excepto nosotros. ¡Qué responsabilidad ser libre! ¡Qué presión ser libre! Allí donde los gobernantes flaquearon, Don José actuó. Allí donde la esperanza de los pueblos se hundía en el mar, Don José sacó a flote la victoria. Allí donde hubo temor, Don José instaló la responsabilidad. Allí donde hubo ambición monetaria, Don José puso hambre de gloria. Qué afortunado ha sido el mundo al tener un hombre sin miedo, sin corrupción, sin falsos discursos, sin límites a la hora de enaltecer la independencia de Latinoamérica.
Son muchos los años que pasaron desde sus proezas, pero San Martín no es un héroe cuyos valores sean antiguos. Evitar la discriminación, tener coraje, entrenar la inteligencia, atreverse a más, despreciar el lujo, intentar hasta lo imposible, son actitudes que todos podemos tener ante la vida. No hace falta ser un granadero, ni es necesario montarse a un caballo. Ni siquiera se precisa doctrina militar. Sólo es necesario vencer las cordilleras que llevamos dentro, esas que nos separan de nuestros sueños más profundos. Ser inmortal es imitar un poco la vida de Don José, y así ser recordado por nuestro valor y nuestros principios. Es tan fácil (o tan difícil y desafiante) como decidirlo y llevarlo a cabo.
domingo, 24 de julio de 2011
Beetlejuice (un sueño)
Si vos llamás tres veces a Beetlejuice, ¿qué pasa? ¡Aparece! ¡Claro que sí!jueves, 7 de julio de 2011
¿Sabrá tu novia que escuchamos BsB?
Subo al 67 casi inmediatamente después de un rápido viaje en 44. Dejo la música apagada en mi celular, porque ya me vi demasiado apasionada en el viaje anterior. La gente me mira cuando hago eso. Es incómodo.
