viernes, 18 de abril de 2014
Catupecu Machu Revisited
domingo, 26 de enero de 2014
Un puñado de fracasos
Un día nos encontramos cara a cara. Éramos un puñado de personas de las más variadas edades y fisonomías, que cualquiera desde afuera podía sentir confusión al tratar de definir qué clase de experiencia podría habernos unido en la vida. La pasamos muy bien. Tanto que nos encontramos varias veces más. Durante toda aquella luna de miel, jamás consideramos ser un puñado de fracasos que se juntaban a consolarse mutuamente de lo que podría haber sido un proyecto de vida mejor.
Poco tiempo después comenzó a destaparse la mugre. Mugre bajo las uñas, bajo la ropa, en la cabeza. Sin escapar a los escándalos clásicos, comenzamos por lo sentimental: separaciones y luego, engaños. De a poco fuimos consolidando el elenco de una telenovela digna de las 14:00 por Canal 9. Trabajos mal pagos, la insoportable paternidad, matrimonios sin fuego (o soledad incurable) y estudios truncos. Todos nos destacábamos en algún fracaso de esos.
El idilio amistoso duró alrededor de un año. Después, la mugre fue ya imposible de asear.
Cada vez que veo grupos como esos en Facebook o Twitter o en el chat del Scrabble on line, siento pena por ellos. Sé qué son y qué mochila llevan. Porque sé qué fui y qué mochila llevé. Sigo acarreando algunos fracasos, pero otros ya los sorteé. Afirmo mi mochila sobre la espalda y sonrío al sentirla más liviana que entonces.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Balance 2011: Gratitud
El egocentrismo (o en este caso, homocentrismo) nos hizo alguna vez, como raza, diseñar esquemas para medir el tiempo. El humano no soporta que haya cosas que no puede manejar. Y como no puede manejar el tiempo, le puso una jaula que todos conocemos como calendario. El calendario tiene un principio y un final. Y eso es lo que usamos para empezar ahora con los saludos y buenos augurios para el año que comienza. No es nada el fin de año; es una convención absurda e injustificada. Sólo se justifica, creo yo, en la naturaleza de lo que no podemos controlar.
Hecha esta introducción, quiero expresar mi agrado por este momento. Me gusta sentir que el calendario destruye algo y que, en el mismo acto, da a luz. Este año, que el calendario que yo uso llama 2011, trajo cosas buenas y malas. Y me gusta aprovechar este momento para volver sobre la huella (sin borrarla, Fer Ruiz Díaz) a analizar lo sucedido.
Ahora, por ese deleite que me provocan los rankings, voy a acomodar en una cuenta regresiva lo mejor y lo peor de mi 2011:
LO PEOR
5 – LOS SIGNOS IMPLACABLES DE LA EDAD
Hoy me desperté y me encontré cansada, como si hubiera bailado durante toda la noche. Pasé a la ducha y me encontré más celulitis y estrías en las asentaderas. Ya había estado mirando fotos de tres o cuatro años atrás sólo para darme cuenta de que he crecido. Bueno, no: he envejecido. Tengo 32 años y graves problemas con el paso del tiempo, de nuevo, aquello que no podemos controlar. Me asusta la idea de convertirme en una pendevieja conforme avancen los años. No sé a cuántas cosas seré capaz de someterme para esconder la vergüenza de la vejez: tintura, intervenciones quirúrgicas, más cremas, más ropa adolescente. Sólo pido que cuando vean que se me está yendo la mano, avisen.
4 – LA PARTIDA DE ELIANA A VILLA CARLOS PAZ
Ya sé que mi amistad con mi mejor amiga no termina en esa mudanza. Pero voy a extrañar mucho esa posibilidad de “¿Vamos a tal lugar?”, “Salgo y paso por tu casa”, “Venite a casa, de última no hacemos nada y nos escabiamos acá.” Los rankings que hicimos, los chistes, los tuits, las risas, las cenas, las juntadas, acá o allá. Todo eso deberá esperar más de lo normal y eso me entristece. Además, es de las pocas amigas que tengo en la vida. Elu, mi golpha, ¿quién podría ocupar tu lugar? Nadie; es por eso que nos deseo la amistad más eterna que se pueda tener. Que todo lo que deseás esté en Córdoba y lo encuentres fácilmente. Te quiero con todo y espero que mi deseo se haga realidad.
3 – LA ENFERMEDAD
Me he enfermado muchas veces durante el año, a veces con recaídas demasiado prontas y otras veces, curándome con lentitud. Sin embargo no son mis resfríos y alergias lo que me irritó tanto, sino que le haya tocado a mi abuela Chichí cargar en la espalda (o en el cerebro) una enfermedad degenerativa. Saber que no hay nada qué hacer es una real mierda. Abuelita, te amamos mucho todos y esto nos rompe el corazón. Haremos siempre todo lo que podamos para mejorar tu salud y mantener tu sonrisa.
El puesto número 1 de mi odio total se lo lleva la falta de Internet. Tener que subir esta entrada en un cyber me genera más náuseas que cualquier otro problema. Saber que la culpa de esto no es mía sino de una vecina hija de mil putas agrega mucha peste. Que mis intentos de resolver la situación sin dramatismo se demoraran tanto me demuestra lo cobarde que soy y cuánto debo aprender a pelear por mis derechos sin violencia. Es difícil, pero seguiré trabajando en resolverlo. Como tengo que resolver también una persiana trabada a la mitad de la ventana, pérdidas de agua en el inodoro y en el aire acondicionado y otras cosas ufa que me harté de tolerar.
1 – LAS CANCELACIONES
Me he inscripto a tres cursos de danza que mi corazón danzaba por llevar a cabo, todos ellos cancelados. No hice a tiempo a anotarme a ningún plan B para poder seguir adelante con mi pasión por las coreografías. Pero esto no fue tan malo como que TODOS los hombres a los que me acerqué este año, en algún momento han cancelado sus encuentros conmigo y en más de una oportunidad. Ya dijera mi querido amigo Rodrigo Ramos: “Una vez, shame on you. Dos veces, shame on me.” También deberé seguir buscando cuál es el error que cometo cuando eligen otra cosa antes que a mí. Creo que la cifra se eleva a veinte cancelaciones en estos doce meses. Me han hecho llorar, malditos. A repensar esto para el 2012, Nadita.
LO MEJOR


Bandas muy esperadas como Limp Bizkit o System of a Down. New metal, como también el de Disturbed. Metal de la Vieja Escuela de la mano de Megadeth. Puro pop pasional gracias a mis eternos Backstreet Boys. Alegría local a cargo de la F.A.F., Catupecu Machu y Massacre. Si bien hubo grandes propuestas que dejé pasar (como GN’R o Britney Spears en La Plata), aquellas citas que pude presenciar me colmaron y alegraron enormemente. Buenísimos shows y de bandas geniales. Que el 2012 me traiga más distorsión y discos lindos con giras latinoamericanas.
3 – BUENA ONDA LABORAL
Cuando me echaron del trabajo el año pasado, me fui de esa oficina con la certeza de que era por algo mejor. No me equivoqué. El colegio en el que trabajo ahora se parece muchísimo a la visión de la educación que tengo y el personal que trabaja allí parece verlo de la misma manera. Desde mis paralelas, Daiana y Mariela, hasta los maestros del primer ciclo con quienes compartí más cosas: Diego, Silvia, Adriana, Johanna y Cristina. Los de segundo ciclo mostraron la misma simpatía en todo momento. Llegar a la mañana a la sala de maestros y compartir mates incluso con la vicedirectora me pareció sorprendente, al venir de un lugar con visión pseudofascista y segregadora. Hemos salido de copas, de boliche, de almuerzo, de mateada; laburamos con todo, hombro a hombro, y agradezco la bienvenida. Docentes, directivos, secretarias y personal de maestranza. Ustedes hacen del laburo algo lindo de hacer.
2 – LA MUESTRA DE TEATRO
Tras tres años de concurrir con asistencia casi perfectaa mis clases de teatro con un compromiso enorme, al fin se produjo la muestra de trabajos anual de La Hormiga. Fabi se puso las pilas y nosotros también para poder hacerlo posible. Me prendí a cuanto papel me ofrecieran y terminé teniendo tres personajes. Fui una esposa paranoica, una nadadora independiente y una amante traicionera. A pesar del cierre del grupo al que asistía, fui bienvenida por el equipo de trabajo de los lunes y juntos logramos una muestra dignísima. Gracias Nacho, Charly, Juan, Laurita, Mariana y Luli por un año de lindas escenas, improvisaciones y buenos ratos.
1 – LOS CHICOS
Los chicos, los niños, los pibes. La gran razón por la cual hago lo que hago. Cada vez que los veo sé que elegí bien mi profesión y que no debe haber otro laburo que traiga tanta alegría. Pienso en ustedes y me emociono. Es tan hermoso descubrirlos, lo que habita sus mentes, sus corazoncitos. Estar a cargo de enseñarles contenidos jamás me detuvo de enseñarles a reirse, a compartir lo que son dentro y fuera del colegio, a jugar por jugar. Cuando ustedes están dispuestos a recibirme, me hacen la maestra más feliz del mundo. Y soy una nena de nuevo, tengo la edad de ustedes, y me río y me olvido de la estupidez formal de haber crecido. No entiendo otra forma de enseñar que no sea desde el cariño profundo. No conozco a nadie que haya enseñado exitosamente sin amar a los alumnos o a su tarea. Yo los quiero más a ustedes que a mi profesión. Cada vez que me siento a trabajar es pensando en hacerlos mejores alumnos y personas. Soy su fan, son mis ídolos, los adoro. Los chicos del colegio actual y de los anteriores me han dado muestras impactantes de su cariño y no encuentro más palabras para expresar mi gratitud y contento. Chicos, son todo. Deseo que siempre estemos unidos.

He cometido más errores que aciertos y sentí su peso más fuerte que el año anterior. Fueron muy potentes la soledad y el desaliento. Pero tampoco nunca había sentido tanta gratitud: por ser capaz de ver los errores, que es un buen comienzo. Aún me falta encontrar la sabiduría para saber qué hacer con ellos; por el amor que recibí de algunas personitas, que a pesar de la distancia me hicieron saber que sigo en su corazón y en sus pensamientos; por la apertura de varias personas a recibirme tal como soy, así de torpe con todo; por aquellos aciertos que sí hubo y que quienes los vieron, fueran capaces de marcarlos. Los quiero y les doy las gracias: mamá, papá, Sabri y David, mis abuelas, mis primos Mac, Job y Claudio, los Medina, los Tapia, simplemente por ser mi familia. Los elegiría si me dieran la opción. Elu por siempre y por todo, Seba N. por tanto, Meri, Sami, Rox y su familia, Rodrigo por el metal, Sofi F. por estar siempre, Dani P. por charlas entre puchos y mates, Martín B. por sus sms de “todavía me acuerdo de vos”, Tobi y Seba, Silvia L., Mabel, Nelson, Pame P., las familias de mis alumnos de antes y de ahora, a mis niños todos. Gracias, gracias, gracias.
viernes, 29 de julio de 2011
Saudade cibernética

jueves, 21 de julio de 2011
Celebraciones
Ayer fue el Día del Amigo. Este festejo surge de la llegada del hombre a la Luna. Que no llegó aquel día de aquel año, que no recuerdo cuál era. Supongamos que ahora sí, que la NASA ya les ha permitido esto. No importa. Lo de pisar la Luna no es algo que vaya a comprobar personalmente. Además, a mí la Luna me da miedo. Cuando está llena y bajita, me da como un golpe en el medio del pecho y no la puedo mirar. sábado, 28 de mayo de 2011
"No hay hechos, sólo interpretaciones"
Gracias a Fede, por ayudarme a entender lo que están haciendo algunas personas que me rodean. En realidad, debería decir "algunas personas que interpreto que me rodean". jueves, 19 de mayo de 2011
Huele a espíritu adolescente
Tengo una vecina joven. Independiente. Que le gusta la música. La música fea, pero le gusta. Hace poco fue madre. Y se convirtió en otra clase de persona, de esa clase que se pone la camiseta de la maternidad y dice: "Ahora que soy madre estoy un paso por encima de la raza humana."
Yo estoy en constante involución. Muchas noches, Dionisio gana la pulseada y me emborracho. Me emborracho y pongo la música fuerte. Me emborracho y canto a los gritos. El sábado a las 5:30 a.m., vibré la música y canté a los gritos.
Ella me tocó el timbre como advertencia y bajé la música. Odié hacer eso: a mí me gusta jugar con los límites, siempre. Y, como Dionisio, por lo general, salgo bastante lastimada. Desde el domingo a las 11:30 a.m. en adelante, la madre vecina se dedicó a tocarme el timbre a cada momento que le era posible para dejar en claro lo que el timbre, con gran maestría, había aclarado ya. No le quise abrir porque creí que sólo era para agredir.
Me angustié. Haber matado a Apolo no me hizo gracia. Tampoco me hizo gracia cuando lo maté el domingo y tuve que vivir un lunes resacoso. Haber jugado con los límites tampoco me trajo placer. El placer duró lo que el grito, lo que el mi, lo que el fa, lo que la risa. Luego, todo fue tenebroso, enfermo, obsesivo. Desde sus timbrazos hasta mis rechazos. Yo tengo cada vez menos años de edad y me separo cada día más de la idea de la maternidad. Me siento demasiado liviana como para cargar con tanto peso. ¿Para qué traería una persona al mundo? ¿Para decirle que en realidad, como dijo mi ídolo Darío Sztajnszrajber, "todo es medio un bajón"? No podría. Ceder mi cigarrillo cómodo, mi no cocinar, mi llegar del laburo y disfrutar de la vida 2.0, mis siestas de 20 a 22 hs, mi música fuerte... La música y yo somos uno cuando la escucho, cuando la canto a los gritos, cuando la bailo. Yo soy con música. Mi amigo Fede Nietzsche dijo que la vida sin música sería un error. Por estos momentos, mi vida es un error. Yo soy un error del sistema conformado por el Bendito Consorcio de la Orden de La Concha de Su Hermana.
La vecina anoche tuvo la chance de que yo le abriera la puerta. Despotricó contra mi estilo de vida, juzgándolo de solteril (aunque no usara esas palabras); sugirió que me mudara a un PH; me aconsejó gritar en el parque. Todo esto, porque ella es madre. Todo esto, porque huelo a espíritu adolescente. Todo esto, porque siento. Y cuando siento, siento a todo volumen.
La decisión está tomada: en septiembre me mudo. Yo amo mi departamento, pero no es mío ni quiero vivir al lado de los jóvenes envejecidos que comienzan a pertenecer al gremio de los padres y madres argentinos, ofuscables, irritables, sensibles, susceptibles, anti-adolescentes.
Cuando disparó contra mi integridad, opté por el silencio. Fui puro Apolo. Dionisio se quedó a un lado y habló cuando cerré la llave. Los llevo adentro, tanto como llevo a Cobain, a Mustaine, a Fer Ruiz Díaz, a Ramón Díaz, a Almeyda, un alma... Soy un alma inmadura en un mundo de padres y madres. ¡Oh, Bartleby! ¡Oh, humanidad!
domingo, 15 de mayo de 2011
Caca
viernes, 22 de abril de 2011
Cierta completud
Ya lloré. Ya padecí. Ya dejé de comer. Ya volví a descubrir los sabores en el paladar. Ya soñé que me abandonaba una y mil veces. Ya dejé de soñar con eso. Ya me dí la cabeza contra la pared. Ya me cuido de los golpes. Ya sentí dolor, pero hondo. Ya no me duele tanto. Ya descreí. Ya decidí que dejar de creer no está bueno. Ya maldije al culpable de mis llantos. Ya no quiero traerlo más a colación. Ya bailé con la más fea. Ya aprendí el moonwalk. Ya está. jueves, 30 de diciembre de 2010
The bass and the treble
sábado, 11 de septiembre de 2010
(Compromiso) Mala suerte y hasta luego
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Matafuegos
viernes, 8 de agosto de 2008
BQB
En menos de media hora vomité toda la calabresa que había degustado tres horas antes.
Así estaba el Río de la Plata la mañana del 2 de agosto.
